La retórica de las manecillas del reloj
La retórica de las manecillas del reloj
La gula alargada.
El aire estancado.
La luna meditabunda.
Entre lenguas vipéridas
y discursos que no embonan.
El sonido de las manecillas
del reloj, es retórica.
No hay ciencia,
nada de filosofía,
nada brilla.
Oh triste espejo,
Ahí me veo, ese ser
superior que no encuentra
poesía en palabras triviales,
asoma y expele una broma
sarcástica para salir del fastidio.
A las víboras
no les gusta y atacan,
muerden y muerden, inoculan su
veneno por todo mi cuerpo,
intentan dejar más veneno,
pero ésta vez, fui inmune, sólo las
entendí. Tan pequeñas,
arrastradas, sin brazos, sin
piernas, tan indefensas,
sólo su mordida para atacar
su propio reflejo.
Está vez entendí y las perdono.
Es su naturaleza, una víbora
siempre será una víbora y ese
no es mi problema.
Las palabras
de plomo cayeron como gotas
de lluvia.
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